La intolerancia a la lactosa es un padecimiento bastante común que puede alterar en gran medida la calidad de vida de un individuo. Sus molestos síntomas limitan las actividades diarias y evitan el consumo de cualquiera de los alimentos que contienen leche.

Aunque algunos podrían pensar que es una condición con la que se nace, hoy se sabe que existen diversos factores que pueden hacer que esta reacción biológica aparezca causando alteraciones en los procesos digestivos.

Uno de esos factores es la edad. En otras palabras, la intolerancia a la lactosa puede aparecer o aumentar con el paso del tiempo. Sin embargo, existen alternativas para evitar que este padecimiento entorpezca los hábitos alimenticios saludables.

Por qué se produce la intolerancia a la lactosa

La intolerancia a la lactosa se debe a la ausencia o disminución de una enzima intestinal denominada lactasa. Esta se encarga de producir el desdoblamiento de la lactosa en dos tipos de azúcares: la galactosa y glucosa. Lo que quiere decir que, al no estar en la medida necesaria, no se produce la división adecuada para que las mucosas intestinales consigan absorberla y digerirla.

Al no ser absorbida por el torrente sanguíneo, la lactosa viaja al colon, donde interactúa con diferentes bacterias que generan molestos síntomas como:

  • Hinchazón estomacal debido a la producción de gases.
  • Dolor de estómago.
  • Náuseas y, en ocasiones, vómito.
  • Pesadez estomacal.

Generalmente, esto se produce media hora después de ingerir leche, alguno de sus derivados o alimentos que la contengan.

La intolerancia a la lactosa y la edad

Existen distintos factores que pueden incidir en la aparición de esta afección del proceso digestivo. Muchas veces pueden ser factores externos y otras internos. Según sean estos factores, se determina el tipo o nivel de intolerancia a la lactosa.

Existen 3 niveles:

  • El nivel primario o intolerancia primaria: Esta es producto de la herencia genética. Según los estudios, se cree que las personas con ascendencia mediterránea, hispana y asiática suelen tener mayor tendencia a este tipo de intolerancia. Se debe a la trasmisión de un patrón hereditario denominado autosómico recesivo.
  • El nivel secundario o intolerancia secundaria: Este tipo se produce cuando el intestino delgado deja de producir lactasa después de una enfermedad como la celiaquía, aumento de bacterias nocivas, la enfermedad de Crohn, una cirugía intestinal y la edad avanzada.

De modo que uno de los factores de riesgo ante la intolerancia lactosa es la edad. Los expertos dicen que un 70? los mayores de 60 años presenta esta dolencia. Esto se debe a que las mucosas digestivas pierden paulatinamente la capacidad de producir lactasa.

Cómo afecta el organismo la intolerancia a la lactosa

El organismo humano que no puede digerir la lactosa presenta los síntomas estomacales mencionados anteriormente, pero más allá de eso la galactosa, que solo se puede obtener de la lactosa, tiene funciones importantes en el cuerpo humano.

Cuenta con un papel importante en procesos inmunológicos y del sistema nervioso, ya que es parte de las macromoléculas que componen la membrana que cubre las células nerviosas.

La galactosa también está vinculada con la absorción exitosa de algunos minerales como el calcio, zinc y cobre. Además, se cree que es necesaria para incrementar el crecimiento adecuado de las bifidobacterias en el intestino delgado, necesarias para una buena digestión y para elevar las defensas.

De igual forma, en estudios clínicos realizados en los últimos años aseguran que la lactosa es necesaria para detener el desgaste de ciertas dinámicas inmunitarias relacionadas con el envejecimiento, lo que quiere decir que su ausencia es un factor que coadyuva en el desgaste físico relacionado con el paso del tiempo.

Cómo lograr controlar la intolerancia a la lactosa

La mayoría de tácticas para disminuir los síntomas de este tipo de intolerancia se refieren a una estricta dieta que excluye los productos de origen lácteo o que sean elaborados con leche deslactosada.

Sin embargo, esto puede limitar enormemente los alimentos que se quieren consumir puesto que puede ser difícil encontrar lo que se desea sin leche deslactosada. Para evitar estos problemas se han diseñado pastillas de lactasa que son la alternativa más conveniente para permitir una adecuada absorción de la lactosa.

Estas pastillas proporcionan una cantidad adecuada de la enzima que el organismo debería producir por sí solo. De esta forma, los alimentos con leche no producirán efectos adversos y se proporcionará al organismo la galactosa tan necesaria en ciertos procesos.

Lo interesante es que no son considerados fármacos, así que son fáciles de adquirir. Sin embargo, es importante que se consulte con el médico especialista para saber qué cantidad es la que se requiere en cada caso particular, ya que dependiendo del grado de intolerancia, el médico dosificará la ingesta de las pastillas de lactasa.

Preguntas más comunes

¿Los síntomas de la intolerancia a la lactosa se presentan de la misma manera en todas las personas?

No, los síntomas se pueden manifestar de forma diferente en cada persona. Esto dependerá del nivel de intolerancia que se posea, de la cantidad de lácteos que se hayan ingerido y de la velocidad individual de vaciado intestinal.

Asimismo, el tipo de lácteo puede afectar de diferente manera, por ejemplo, a algunas personas el yogur les puede producir vómitos y a otros no.

¿Qué otros síntomas puede producir?

Se ha comprobado que pueden existir otros síntomas distintos a los más conocidos, como:

  • Dolor de cabeza.
  • Problemas de la piel.
  • Depresión y nerviosismo.
  • Úlceras bucales.

¿Cómo se detecta?

Hay varias pruebas que pueden demostrar la intolerancia a la lactosa: la prueba de sangre que mide el nivel de glucosa presente y la prueba de hidrógeno  en el aliento. En ambos casos se administra un compuesto con lactosa que permite observar la alteración o no de los parámetros normales en cada caso.

¿Se debe tratar de forma urgente este padecimiento?

Sí, es necesario tratar este problema, ya sea con una dieta estricta o con el consumo de pastillas de lactasa. Esto debido a que se produce un desgaste en la zona intestinal que aumentará la intolerancia cada vez más. Esto disminuirá el bienestar del paciente y le afectará en su vida cotidiana.

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