Cuando alguien descubre que es intolerante a la lactosa, tiene que enfrentarse a una nueva condición que tiene una importante influencia en la vida. Esta intolerancia es una patología seria que puede cambiar los hábitos, pero depende de cada uno decidir la mejor alternativa posible.

A menudo, las personas que se hacen la prueba y descubren que padecen esta intolerancia deciden eliminar permanentemente los productos lácteos de su dieta, pero esta es una decisión apresurada que puede tener consecuencias futuras.

Eliminar los lácteos radicalmente no es la vía correcta

En primer lugar, es el médico de cabecera quien puede aconsejar como se debe eliminar los productos lácteos durante un período de tiempo para después reintroducirlos gradualmente en la dieta, ya que hay varios factores que considerar, como el tipo de dieta que lleva el paciente y el tipo de intolerancia a la lactosa.

De hecho, quienes sufren de intolerancia secundaria, es decir, causada por otras patologías, no deben en absoluto eliminar los productos lácteos de su dieta. Al contrario, es aconsejable tomarlos todos los días, quizás distribuidos en pequeñas dosis durante las comidas, para que el cuerpo se acostumbre gradualmente a tomarlos.

Hay que destacar que no todos los productos lácteos contienen lactosa. Algunos de ellos son por su naturaleza libres de lactosa o tienen un porcentaje tan bajo que no causan problemas a los que sufren de intolerancia más fuerte. Por ejemplo, los quesos madurados, como los quesos duros, contienen muy poca cantidad.

Esto es posible porque durante el proceso de maduración la lactosa se transforma en ácido láctico, por lo tanto, se hace digerible incluso por los intolerantes.

Cambios en la alimentación

Los expertos aseguran que eliminar los lácteos es una elección que puede ser evitada y que lo correcto es tomar ciertas alternativas. De hecho, se estima que la dosis máxima de lactosa bajo la cual no debería haber problemas gastrointestinales, de la cual los intolerantes generalmente sufren, es de 12 gramos por día.

Esta cantidad de lactosa está contenida en un vaso de leche, y debe ser consumida regularmente por cualquier persona con esta condición. Incluso, es recomendable consumirlos junto con alimentos que ralenticen el tránsito intestinal. Y si hay un consumo superior se pueden usar suplementos de lactasa que resultan ser bastante efectivos.

Hay muchas alternativas de leche disponibles

Hay algunos tipos de leche sin lactosa en el mercado a los que se les ha añadido una enzima que digiere la lactosa en lugar del cuerpo. Estos tipos de leche, también llamados altamente digeribles, pueden ser bebidos con tranquilidad por los afectados, ya que contienen menos de 0,01? lactosa.

Por desgracia, estas leches se someten a un proceso de esterilización que elimina la mayoría de los nutrientes naturales de la leche y cambia un poco el sabor. Para remediar esto, las compañías de alimentos han creado tipos de leche altamente digeribles a los que se añaden vitaminas A y D3.

El yogurt

El yogur es uno de los alimentos que normalmente pueden consumir las personas con intolerancia, tanto en su versión natural como en la especial. Sin embargo, no todos los afectados por esta patología toleran los yogures clásicos.

Esto sucede porque a pesar de que los fermentos lácteos en su interior descomponen la lactosa haciéndola más digerible, algunas personas todavía los consideran demasiado pesados para digerirlos y causan los clásicos síntomas gastrointestinales. Por eso, es bueno consumirlos con precaución.

Los quesos

Tampoco es necesario decir adiós a este alimento tan rico y cotidiano, ya que el queso fresco sin lactosa también lleva en el mercado desde hace unos años. Hoy en día se puede encontrar desde la mozzarella y el mascarpone hasta la ricota, y son una alternativa válida y segura.

Alimentos complementarios

Si hay que regular el consumo de lácteos, lo más pertinente es consumir otros alimentos con propiedades similares, aunque sea en cantidades más pequeñas. Por fortuna, existen varias alternativas que pueden resultar beneficiosas, al mismo tiempo que ayudan a mantener una dieta correctamente equilibrada:

  • Vegetales y verduras de hoja, como la coliflor y la espinaca.
  • Hierbas y especias 100% naturales para cocinar, como albahaca, tomillo, orégano, sésamo, comino, cardamomo y menta.
  • Sardinas.
  • Almendras.
  • Frijoles y garbanzos.
  • Semillas de Chia, lino y girasol.

Ventajas de controlar la lactosa

Los productos lácteos son muy importantes en la dieta, ya que son ricos en nutrientes que, aunque pueden tomarse a través de otros alimentos, tienen cantidades tan altas que no tiene sentido eliminarlos por completo.

Por ejemplo, contienen altos valores de calcio, lo que resulta particularmente útil para prevenir la fragilidad de los huesos, apoyar el crecimiento y prevenir enfermedades como la osteoporosis. Por esta razón, el consumirlos de manera inteligente y adecuada puede ser beneficioso para el cuerpo en general:

  • Se puede eliminar la hinchazón abdominal.
  • Mejora la salud respiratoria.
  • Mejora la digestión.
  • Reduce el riesgo de cáncer.
  • Combate el intestino irritable y otros trastornos digestivos.
  • Piel más sana y radiante.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo debo ir al médico?

Este padecimiento puede ser diagnosticado fácilmente con una prueba rápida, por eso es necesario ir al médico cuando después de comer lácteos hay síntomas como dolor abdominal, hinchazón, diarrea y flatulencia.

Por lo general, la gravedad de los síntomas depende de la cantidad de lactosa ingerida y del grado de intolerancia. Son frecuentes los períodos breves de intolerancia a la lactosa después de episodios de diarrea.

¿Cómo conseguir la dieta correcta?

Ciertamente, esta es una condición común, y que puede ser fácilmente tratada con simples medidas dietéticas. Por eso, para tener una dieta lo más precisa posible es necesario contactar a un nutricionista.

Solo él puede aconsejar sobre una dieta adaptada al 100% a los viejos y nuevos hábitos alimenticios.

¿Son recomendables las pastillas de lactasa?

También se pueden tomar tabletas de lactasa. La lactasa es una enzima que permite la digestión de la lactosa, por eso su deficiencia (o falta) determina la malabsorción.

Estas tabletas pueden tomarse poco antes del consumo de productos lácteos para contrarrestar los efectos que la lactosa tiene en el cuerpo.

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