Encargada de ayudar a digerir la lactosa en el organismo, la lactasa es un enzima que logra hidrolizar todos los componentes que tiene el azúcar de la leche, la glucosa y galactosa. Es una molécula que metaboliza correctamente los productos lácteos y se utiliza para romper los enlaces glucosídicos que unen los monómeros en la lactosa.

Sintetizada en el intestino delgado, favorece la digestión y, por consiguiente, la absorción de azúcares y nutrientes que se encuentran en el tracto digestivo.

La ausencia de esta en el organismo, o su deficiencia, causa molestias como la intolerancia. Por lo que en ocasiones es necesario el consumo de complementos alimenticios como las pastillas para tener una dieta más flexible.

¿Cuál es la función de la enzima lactasa?

El sistema digestivo es el encargado de que el organismo asimile los alimentos, de manera que pueda absorber todos sus nutrientes para mantener una buena condición de salud.

Sin embargo, si este proceso se realiza de forma deficiente es debido a que las enzimas no logran desintegrar estos alimentos en sus moléculas constituyentes para liberar sus componentes vitales, y que puedan realizar las reacciones bioquímicas normales que promueven la absorción en la pared intestinal, por lo que no es posible una digestión eficiente.

La función de la lactasa en el organismo es descomponer el azúcar que se encuentra en la leche y en todos sus derivados dentro del sistema digestivo. Esta, promueve una reacción química que divide la lactosa en sus componentes básicos  de galactosa y glucosa, que son monosacáridos y unas moléculas más pequeñas y fáciles de digerir.

Normalmente es una enzima digestiva sintetizada en el intestino delgado por el organismo, producida en las microvellosidades intestinales y fundamental para procesar los lácteos.

Cuando esta no se produce o lo hace en baja cantidad, el organismo no digiere la lactosa por lo que pasa directamente al colon, se fermenta y forma ácidos orgánicos, hidrógeno y dióxido de carbono, en proporciones suficientes para provocar el síndrome de la intolerancia a la lactosa y malestares como dolor abdominal, náuseas, inflamación y gases.

¿Que aporta la lactasa en tu cuerpo?

La función enzimática que tiene esta molécula ayuda a que tu organismo pueda consumir productos lácteos y sus derivados. Su actividad hace que digiera la lactosa y absorba todos los nutrientes que ella aporta, para luego utilizarlos como energía en las diferentes funciones corporales gracias a los beneficios de la lactasa.

Es un elemento vital para mantenerse saludable y que se produce de manera natural. La actividad máxima en tu cuerpo se presenta justo en el nacimiento, se mantiene más activa en la etapa de la infancia y se reduce con el transcurrir de los años, hasta el punto de generar un déficit adquirido parcial o total de forma progresiva y sin razón, sobre todo en edad avanzada, lo que se conoce como hipolactasia.

Es una proteína especializada que se encuentra situada en las paredes del intestino delgado y su actividad se debe al gen único GLT del cromosoma 21, por lo que cualquier problema en él afectará la producción y el adecuado funcionamiento de esta enzima. Por esta razón, en algunos casos su deficiencia en el organismo puede atribuirse a factores hereditarios.

También es probable que ciertas enfermedades generen irregularidades y consigan que el cuerpo rechace todo componente láctico hasta llegar a ser intolerante. Entre ellas figuran la gastroenteritis, diarrea y el colon irritable. Unas se presentan de manera temporal y son rápidas de tratar, mientras que otras son más agudas y de mayor cuidado.

Anomalías más comunes asociadas a la lactasa

El déficit enzimático es la causa principal de las anomalías que pueden asociarse a esta enzima. La intolerancia a la lactosa es un síndrome clínico que se manifiesta por la ausencia de la lactasa en el intestino.

Esta enfermedad también ocurre por problemas fisiológicos como la mala absorción de sus moléculas, debido a un desequilibrio que se adquiere por la diferencia que existe entre la capacidad de digerir y la cantidad ingerida.

De esta manera, cuando no está presente en las paredes el intestino, es muy difícil que el sistema digestivo pueda romper las moléculas de disacaridos en unos monosacáridos más básicos para lograr su absorción.

En otras palabras: no puede transformar el azúcar de los productos lácteos en componentes más pequeños para asimilarlos y favorecer su digestión.

La mayoría de las veces, la deficiencia en el cuerpo puede ser primaria o secundaria y en casos más aislados llega a ser un problema congénito. Esta última, es la anomalía más rara y delicada. Se presenta toda la vida desde el nacimiento y con pocas probabilidades de sobrevivir.

Las anomalías más comunes son:

  • La deficiencia primaria o hipolactasia ocurre con una disminución progresiva que desarrolla la enzima dentro de la mucosa del intestino, por lo que hay una carencia en la persistencia de la lactasa.
  • Por otro lado, el déficit secundario evoluciona por diversas causas y aun cuando la enzima tenga una actividad normal en el cuerpo, hay enfermedades agresivas que reducen sus niveles debido a las lesiones que afectan el intestino delgado, como los virus, la gastroenteritis y los efectos de la quimioterapia en el cáncer.

Pastillas para lactasa. ¿Qué son?

Según la Asociación de intolerantes a la lactosa de España (ADILAC), desde el 2017 hasta hoy se ha mantenido un l 15 ? los españoles que padecen de esta enfermedad del intestino.

Aunque por mucho tiempo la solución ha sido una dieta equilibrada y libre de lácteos, también se puede optar por otra alternativa como ingerir la enzima de forma exógena.

Las pastillas de la lactasa son una respuesta efectiva a este problema, ya que contribuyen al proceso de digestión en el organismo, y de esta forma reducen los malestares que se producen con la ingesta.

Con ellas, es posible tener una dieta mucho más flexible y poder disfrutar de aquellos alimentos que no son 100 % libres de lactosa. Como su componente activo es una enzima y no una droga, estas pastillas son de venta libre y se consideran complementos alimenticios.

Aun así, es indispensable consultar a un médico para conocer la dosis correcta que se ajuste a las condiciones adecuadas del organismo.

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