Con las alternativas que ofrece el mercado hoy día, es posible que cualquier persona intolerante a la lactosa no tenga que renunciar completamente al queso.

Hay muchos factores que influyen en la cantidad de lactosa que un queso contenga, por ejemplo, el proceso de elaboración y fabricación, la procedencia de la leche con la que se prepare y el tiempo de maduración que ha tenido.

Es posible comer queso aunque seas intolerante a la lactosa

¿Por qué alguien tiene o desarrolla intolerancia a la lactosa? Esta pregunta siempre elude a aquellos no familiarizados con este padecimiento.

La intolerancia consiste en una incapacidad del organismo de procesar la lactosa, el azúcar que se encuentra en la leche de la vaca, por una carencia de la enzima llamada lactasa.

La razón por la que se pueden comer algunas quesos, se encuentra en su elaboración. en el proceso de fabricación, por lo general, se agrega un cuajo que coagula el líquido. Una vez que la leche ha cuajado de esta se separa un líquido que se denomina suero. Pues es en este líquido donde queda la mayor parte de este disacárido.

Finalmente, muchos fabricantes añaden bacterias probióticas que contienen concentraciones altas de lactasa. El propósito de estas es fermentar el cuajo mediante un proceso denominado glucólisis, en el cual se deshace de la lactosa y la convierte en ácido láctico y es más fácil de digerir.

Entonces, cuanto más duradero sea este proceso de maduración, más tiempo tendrán las bacterías de descomponer los azúcares, por lo que el contenido de lactosa será menor.

Quesos sin lactosa

En el mundo existen una gran variedad de quesos frescos sin lactosa o con muy poca cantidad de ella. Estos son algunos de los ideales para los intolerantes.

Cheddar

El queso cheddar es la variedad de Gran Bretaña más popular en el mundo. Sin embargo, la fabricación de este tipo es muy imitada por industrias que no siguen los estándares de calidad adecuados y más cercanos a aquellos preparados artesanalmente.

Cuando no son producidos en Gran Bretaña es posible conseguir cheddar de muy buena calidad si proviene del condado de Somerset.Por supuesto, esto aumenta el precio considerablemente pero para quien convive con esta particularidad, es indispensable que provenga de estos entornos.

Se puede verificar fácilmente su proveniencia en la etiqueta o preguntando a un distribuidor de confianza. Por ser un queso que puede ser curado durante meses e, incluso, años, el contenido final que este tiene de lactosa es muy pequeño o nulo.  

Parmigiano-Reggiano

Uno de los más famosos quesos italianos del mundo. Es ideal para acompañar las pastas y también tiene muy poco contenido de lactosa.

Hay que tener en cuenta, de nuevo, que solo el producto auténtico es el saludable: el parmigiano-reggiano con Denominación de Origen auténtica.Al igual que el cheddar, es uno de los más perjudicados y falsamente comercializados en el mundo.

Consiste en un queso duro, curado, granulado y de sabor muy fuerte, con toques de nuez. Su proceso de elaboración es lento y laborioso y tiene una maduración muy larga. Por esta razón, la cantidad de lactosa final es muy pequeña, aproximadamente de 1 mg por cada 100 g.

Mozzarella de búfala

El mozzarella, tan reconocido mundialmente, podria percibirse como el adversario definitivo de los intolerantes a la lactosa, pero, en realidad, podríamos afirmar que son solo las “copias”. Al tratarse de un queso que para su óptimo consumo debe estar muy fresco, seguro saltan las alarmas.

La verdad en todo esto es que las particularidades de la auténtica leche de búfala, y la forma de su  preparación, traducen a una buena tolerancia.

Por este motivo, se debe leer con precaución las etiquetas y la DOP (denominación de origen protegida). Si el fabricante o el restaurante que te sirve el mozzarella no específica su proveniencia, con toda probabilidad se trata de un mozzarella de leche de vaca.

Queso manchego curado

El queso manchego se ha convertido poco a poco en un producto alternativo muy popular, consagrándose a nivel internacional.

El queso manchego es una buena elección y un deleite para los intolerantes, solo si presenta cierto grado de maduración. Cuanto más maduro sea, más beneficioso será para los intolerantes a este tipo de azúcar. Además, como ya ha sido calificado con el sello Denominación de Origen, será más sencillo de identificar.

El manchego es un queso graso que se prepara con leche de oveja y su tiempo de maduración mínimo es de 30 días y la máxima es de unos 2 años. Los intolerantes deben apostar por variedades maduras, los cuales se digieren mejor y, por supuesto, son más exquisitos.

Quesos de cabra

Finalmente, se encuentran los quesos de cabra, que, por su origen y el tiempo en que estos son madurados, suelen ser muy fáciles de digerir. Aquellos que cuentan con una preparación al 100? leche de cabra son ideales para los intolerantes, pero deben ser de alta calidad.

En España se cuenta con una excelente tradición de quesos de cabra, algunos de ellos con Denominación de Origen, y estos se han ido convirtiendo en una excelente alternativa para los intolerantes a este disacárido.

Como ya se mencionado con las otras variedades,cuanta mayor sea la maduración, mejor.

Hay también quesos de cabra frescos o también rulos cremosos,  ingrediente característico de los canapés o las ensaladas, que también pueden ser tolerados por personas que tienen este problema. 

Es importante escoger aquellos que no lleven ingredientes añadidos, que contengan un grado alto de grasa y, a ser posible, fermentos lácticos que reducen la cantidad de lactosa.

Cualquier intolerante a la lactosa que no pueda controlar sus antojos de queso, con esta pequeña selección, puede seguir gozando de los placeres de este producto de la leche.

Por supuesto, la tolerancia variará de persona a persona y, de igual manera, hará falta un cierto grado de experimentación. Acorde a las recomendaciones del especialista será mucho más sencillo escoger el producto más adecuado a la tolerancia particular de cada uno.

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