Hoy en día, el 30? los españoles son intolerantes a la lactosa. Siendo un porcentaje considerable, el mercado se ha adaptado a este grupo y desde hace bastante tiempo abundan productos fabricados para ese segmento de la población.

Al ser una alergia ampliamente conocida, los síntomas de la intolerancia a la lactosa son diversos, y pueden ir desde gases, vómitos, náuseas hasta sensación de pesadez tanto en niños como adultos.

Por lo tanto, en este artículo conocerán acerca más de esta dolencia, sus tipos, tratamientos y otros datos interesantes. ¿Animados? ¡Es hora de empezar!

Intolerancia a la lactosa. ¿Qué es?

La intolerancia a la lactosa no es más que un problema digestivo relacionado a la incapacidad del organismo de absorber apropiadamente el azúcar natural de la leche, debido a la escasa presencia de la lactasa, una enzima que actúa directamente en la descomposición de la lactosa en otros dos azúcares (glucosa y galactosa).

Generalmente, las personas afectadas suelen tener bastante dificultad a la hora de digerir alimentos lácteos, llegando a sentir efectos desagradables que, es importante señalar, no ponen en peligro la vida del individuo.

Por otro lado, existen dos tipos de intolerancia, que influyen en el grado del desarrollo de la afección, y estas son:

  • Intolerancia primaria: ligada más que todo con la genética, el carácter congénito o de inicio tardío (muy rara). Según estimaciones, el 70? la población mundial puede presentarla, distinguiéndose por la pérdida progresiva de la capacidad de digestión de la lactosa con el transcurrir de los años.
  • Intolerancia secundaria: Suele ser temporal y en la mayoría de las veces se da por molestias en la mucosa intestinal o por operaciones quirúrgicas y determinados tratamientos médicos.

Síntomas comunes a la intolerancia a la lactosa 

Los síntomas de la intolerancia a la lactosa son bastante específicos. Sin embargo, en ocasiones es difícil detectar inicialmente su aparición.

 

Pensando en esa posibilidad bastante común, a continuación dejamos una lista que sirve para identificar estos posibles efectos de una manera más rápida:

  • Náuseas.
  • Dolor y distensión abdominal.
  • Hinchazón en la zona del abdomen.
  • Sonidos abdominales.
  • Diarrea.
  • Gases.
  • Heces fétidas.
  • Pérdida de peso.
  • Estreñimiento.

Una vez comprobados los síntomas después de 30 minutos o en algunos casos 2 horas después del consumo, puede decirse que cualquier individuo evidencia un cuadro ligero o severo (dependiendo de la intensidad) de intolerancia a este azúcar lácteo.

Un dato extra que se debe tener en cuenta, consiste en tratar lo antes posible esta dolencia, principalmente porque sus indicios son similares a otras enfermedades como la de Crohn, Celiaca y hasta la alergia a la proteína de la leche de vaca.

Tratamiento contra la intolerancia a la lactosa

Como toda la vida, la intolerancia a la lactosa tiene solución. Afortunadamente, a través de la disminución de grandes cantidades de leche y otros productos lácteos, el mantenimiento de una dieta equilibrada, uso de pastillas o tabletas de lactasa, y sin olvidar los prebióticos, que ayudan al cuerpo a estimular la lactasa internamente.

Con respecto a la reducción de lácteos, los doctores sugieren no prescindir totalmente de ellos, sino emplear pequeñas porciones si se desea acompañar los alimentos habituales. Por otro lado, la alimentación tiene que ceñirse al brócoli, productos fortificados ricos en calcio (panes y yogures, son un ejemplo), salmón enlatado, sustitutos de la leche, naranjas, judías pintas, y espinaca.

Siguiendo esta tendencia, las tabletas o píldoras con lactasa representan una solución asequible que se adapta a todos los propósitos. No obstante, es necesario destacar que no es efectiva en todos los casos de intolerancia a la lactosa.

¿Hay que seguir el mismo tratamiento? 

Los síntomas de la intolerancia a la lactosa en adultos, adolescentes y bebés varían, por lo tanto, seguir el mismo tratamiento no es lo ideal.

Así que, si se busca un método poderoso para aliviar el malestar ocasionado por esta dolencia, es sumamente vital revisar las alternativas disponibles y hacer uso de ellas, teniendo en cuenta si es una persona mayor o pequeña de edad.

Intolerancia a la lactosa en bebés

La intolerancia a la lactosa en bebés es poco común, debido a que su desarrollo mayormente se da desde los tres años. Sin embargo, son los bebés prematuros quienes presentan altas probabilidades de evidenciar esta afección por el escaso desarrollo de lactasa en sus intestinos.

Es importante recordar que, en contraste con los adultos, la intolerancia en bebés dura un periodo de tiempo muy corto, siendo la leche maternizada (o de fórmula) con lactosa y la leche materna, las opciones para estimular el crecimiento de la lactasa en esa etapa crucial del ser humano.

Asimismo, también está la deficiencia de lactasa congénita, que está relacionada con la incapacidad del cuerpo en descomponer la lactosa existente dentro de la leche materna, causando diarreas graves y además deshidratación. Es muy importante en estos casos la alimentación con fórmulas sin lactosa para bebés.

¿Puede una madre con intolerancia amamantar a su bebé?

Esta duda quizás es la que se presenta con más asiduidad en una madre primeriza. Por fortuna para las madres alrededor del mundo, ser intolerante a la lactosa no influye negativamente en la actividad de amamantar bebés.

Diversos estudios confirman que no hay posibilidades de incrementar el padecimiento de este trastorno digestivo en el niño o niña a través de la alimentación con leche materna proporcionada por la madre directamente. La lactancia materna sigue siendo considerada como natural y ampliamente beneficiosa.

Cómo tratar la intolerancia contra la lactosa en niños

Particularmente, la intolerancia contra la lactosa en niños es de carácter efímero, desapareciendo rápidamente al sanar la mucosa intestinal.

Pero su tratamiento es escalonado, es decir, se realiza de una manera paulatina. Por eso, lo primero es imprescindible limitar el consumo de productos lácteos con lactosa (quesos, mantequilla, yogures) o simplemente optar por la versión libre de ese azúcar.

Por supuesto, antes de intentar un tratamiento, es obligatorio acudir a un especialista nutricional con el propósito de obtener ayuda profesional y una guía más efectiva para alcanzar logros duraderos.

Volviendo al tema, una vez observado que persisten las molestias, el otro mecanismo para bajar la intensidad radica en excluir parcialmente las marcas alimenticias que tengan a la lactosa como uno de sus ingredientes principales. Estos pueden estar en helados, flanes y quesos, entre otros alimentos procesados.

Finalmente, hacer las pruebas o tests respectivos determina el tipo de solución requerida para combatir la intolerancia. No obstante, si se determina que es primaria, hay que regirse por una dieta estricta.

Cómo tratar la intolerancia contra la lactosa en adultos

La intolerancia a la lactosa en adultos es una verdadera piedra en el zapato para muchos. A la hora de beberse un café con leche, algo tan rutinario, gracias a la aparición de los síntomas relacionados con este trastorno la experiencia puede convertirse en algo notablemente insatisfactorio.

Pues bien, suprimir los productos lácteos no supone la mejor alternativa para iniciar el tratamiento contra este mal. Al contrario, ejecutar esa acción deja al adulto sin las cantidades vitamínicas y de minerales (calcio, sobre todo) necesarias para el desarrollo del organismo.

Lo más recomendable es introducir una ingesta gradual de productos lácteos con valores asumibles de lactosa, o dado el caso, elegir al yogur como la opción principal.

Según la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD), en un informe presentado que lleva por título «Evidencia sobre el yogur y otras leches fermentadas en la alimentación saludable de la población española», el consumo de yogur u otros lácteos aportan abundante contenido en proteínas y calcio.

Igualmente, incide positivamente en la aplicación de cualquier dieta alimenticia personal.

Por último, y no menos importante, expertos recomiendan leer las etiquetas de los alimentos que podrían tener presencia de componentes con altos índices de lactosa, para sustituirlos por la modalidad rica en lactasa, a efectos de evitar molestias intestinales producidas por esta clase de dolencia.

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